Por qué visitar el Panteón de Agripa
El Panteón de Agripa, también llamado Panteón de Roma, es el edificio de la antigüedad clásica mejor conservado de la ciudad, en buena parte porque desde el año 609 funciona como iglesia. Lo que se ve hoy es obra del emperador Adriano, de principios del siglo II: un pórtico de columnas de granito y, detrás, una sala circular cubierta por la mayor cúpula de hormigón romano, con un óculo abierto al cielo. Es una visita corta, y por eso conviene llegar sabiendo qué mirar. Es además una basílica abierta al culto, así que se visita en silencio.
Un poco de historia
De Agripa a Adriano
Marco Vipsanio Agripa, yerno de Augusto, fundó el templo entre el 27 y el 25 a. C. y lo dedicó a todos los dioses. El edificio se dañó en el año 80 y otra vez en el 110, y Adriano lo restauró entre el 118 y el 125; de esa época datan sus formas actuales.

La inscripción del frontis sigue citando a Agripa, cónsul por tercera vez, como el constructor.
De templo a iglesia
El emperador bizantino Focas donó el edificio al papa Bonifacio IV, que lo consagró en el año 609 con el nombre de basílica de Santa María de los Mártires. Esa transformación en iglesia es lo que explica que haya llegado tan completo hasta hoy.
Antes de entrar
Para entrar hace falta una entrada oficial, que es nominativa: en la puerta hay que presentar el documento de identidad, y si el nombre no coincide, el acceso no está garantizado. El acceso es por franjas horarias, y la visita se hace por orden de llegada, sin opción de saltarse la cola.
Por ser una basílica abierta al culto, se pide vestimenta adecuada: hombros cubiertos y nada de pantalones o faldas muy cortos, escotes excesivos ni ropa transparente. Dentro hay que guardar silencio y silenciar el móvil, y no se puede comer, beber ni fumar. No se admiten animales, salvo perros guía y animales de apoyo certificados. No hay guardarropa, y los grupos de más de seis personas solo entran con radioguías o sistemas de audio inalámbricos.
Qué verás dentro
El pórtico se sostiene sobre dieciséis columnas corintias de granito gris y rosa. Las tres del lado izquierdo se sustituyeron en el siglo XVII, por orden de los papas Urbano VIII y Alejandro VII, con material reaprovechado. La puerta de bronce mide 7,53 metros de alto, y cada hoja pesa unas siete toneladas.
El interior es una sala circular de 43,30 metros de diámetro y otros tantos de altura. La pared se organiza en siete capillas, alternativamente rectangulares y semicirculares, separadas por ocho hornacinas. El ático, con su juego de ventanas y recuadros, lo diseñó Paolo Posi en 1757.
La cúpula, de casetones, termina en un óculo circular de unos 9 metros de diámetro. El rayo de luz que entra por él cae a mediodía sobre el eje de la puerta, de modo que el Panteón funciona como un reloj astronómico. Es la cúpula más grande hecha con hormigón romano.

Cuando llueve, el agua que entra por el óculo se evacúa por 22 orificios situados en el centro del suelo.
Cómo es la visita
Calcula entre media hora y una hora, según lo que te detengas. Las visitas se organizan por franjas horarias y la puntualidad importa. Antes de cada celebración religiosa, la venta de entradas se interrumpe una hora, y durante la misa la entrada es libre y gratuita para el culto. Se combina bien con la Fontana di Trevi.
Entradas y reserva
Solo se accede con las entradas oficiales: en el portal y la aplicación de Musei Italiani, o en la taquilla y los tótems de la entrada, en efectivo o con tarjeta. Al comprar en línea eliges el día y la hora. El calendario de visitas se define cada mes y las entradas salen a la venta a mediados del mes anterior. El importe lo publica la web oficial. Entran gratis los menores de 18 años, los residentes en el municipio de Roma, los guías turísticos y todos los visitantes el primer domingo de cada mes. Los jóvenes de la Unión Europea de 18 a 25 años tienen tarifa reducida. El Panteón no entra en el Roma Pass ni en la Omnia Card.
| Cómo conseguir la entrada | Dónde | Detalle |
|---|---|---|
| En línea | Portal y app de Musei Italiani | Eliges día y hora |
| En la entrada | Taquilla y tótems | Efectivo o tarjeta |
| Jornadas gratuitas | La puerta | Una sola fila; sin reserva en línea |
Visitar con guía: cuándo compensa
El Panteón se ve en poco tiempo, y un guía ayuda sobre todo a entender lo que miras: por qué la cúpula es tan singular, qué es el óculo y cómo pasa de templo a iglesia. Compensa si es tu primera vez, si prefieres no gestionar la entrada y la franja por tu cuenta o si quieres enlazarlo con otros lugares del centro. No hace falta si solo quieres ver la cúpula con calma o ya conoces su historia. Al comparar, fíjate en si incluye la entrada del Panteón, en cuánto dura la visita dentro y en si el guía te acompaña en el interior, donde los grupos de más de seis solo entran con radioguías.






