Por qué visitar la basílica de San Pedro
Es una iglesia antes que un monumento: un lugar donde se reza junto a la tumba del apóstol Pedro, y a la vez un edificio que tardó más de un siglo y veinte pontificados en levantarse. Por eso conviene entrar sabiendo qué hay dentro: la Piedad que un joven Miguel Ángel esculpió con 23 años, la cúpula que él proyectó, el altar sobre la tumba del apóstol y, por debajo, las grutas y la necrópolis. Fuera, la plaza de Bernini abraza al visitante con sus columnatas. La basílica se visita en silencio y con respeto: la web oficial pide hablar solo en caso de necesidad y en voz baja.
Un poco de historia
De la primera piedra a la fachada
El 18 de abril de 1506, el papa Julio II colocó la primera piedra de la nueva basílica, en un solar que entonces quedaba fuera de la antigua iglesia constantiniana. La obra pasó por veinte pontificados y por las manos de arquitectos como Giuliano da Sangallo, Rafael, Peruzzi, Miguel Ángel, Della Porta y Carlo Maderno, que completó el edificio con la fachada, entre 1608 y 1612. Los papas del Renacimiento no quisieron romper con la tradición: la tumba de San Pedro siguió en el centro.
La cúpula
Miguel Ángel la concibió y la levantó hasta el tambor. Tras su muerte la terminó Giacomo della Porta, con Domenico Fontana, entre 1588 y 1590.
La plaza de Bernini
En el siglo XVII, Bernini proyectó la plaza por encargo del papa Alejandro VII. Se terminó en 1667, tras once años de trabajos.

Es un óvalo de 196 por 149 metros con columnatas semicirculares, 284 columnas de 16 metros en cuatro filas y 140 estatuas sobre ellas. En el centro se alza el obelisco vaticano, que procede del circo de Calígula y Nerón.
Antes de entrar
El acceso empieza en los controles de seguridad de la Policía italiana, en el hemiciclo derecho de la plaza mirando hacia la basílica, donde hay al menos cuatro puestos.
Hay que ir vestido de forma adecuada para un lugar de culto: hombros cubiertos y pantalones o faldas por debajo de la rodilla, sin camisetas sin mangas ni sombreros. Dentro no se puede comer, beber ni fumar, ni entrar con animales u objetos voluminosos, y por ahora no hay guardarropa en la basílica, así que viaja ligero. La web oficial invita además a no hacer fotografías, para no molestar a las celebraciones ni a otros visitantes.
Qué verás dentro
En el interior, el Altar de la Confesión se abre delante del altar mayor y deja ver desde arriba la sepultura de San Pedro, que está bajo ese altar. La Cátedra de San Pedro es, según la tradición, la silla episcopal del apóstol: un trono de madera con placas de marfil y frisos carolingios del siglo IX. Y está la Piedad: Miguel Ángel la esculpió en 1498, con 23 años, para la tumba de un cardenal francés, en un solo bloque de mármol de Carrara y en nueve meses. Es la única obra que firmó, en la cinta que cruza el pecho de la Virgen.
La cúpula se visita aparte, con ascensor hasta el nivel de la terraza o por las escaleras. Permite ver de cerca los mosaicos y recorrer el anillo interior y el exterior.

Bajo el pavimento están las Grutas Vaticanas, un sistema de bóvedas de 1590 y 1591 que sostienen el suelo del edificio, y más abajo la Necrópolis, entre 3 y 11 metros por debajo de la nave central. La basílica tiene además un museo con el Tesoro de San Pedro.
Cómo es la visita
Calcula entre una y dos horas para la basílica, según la cola del control de seguridad y lo que te detengas. La cúpula, la necrópolis, las grutas y el museo del Tesoro son visitas distintas y se suman aparte. Si reservas la cúpula, la basílica te asigna el horario de entrada una hora antes o una hora después del de la cúpula, así que mira bien la franja. Los Museos Vaticanos piden por su cuenta media jornada o más, y conviene verlos otro día.
Entradas y reserva
El acceso a la basílica empieza con la cola de los controles de seguridad. Lo que se reserva son las visitas: la cúpula, las que llevan audioguía digital, la necrópolis y las visitas guiadas de la basílica, que se contratan en el Desk Visite del Área de Acogida.
| Visita | Qué incluye | Cómo se consigue |
|---|---|---|
| Basílica | La nave y sus obras, como la Piedad | Control de seguridad; opcional, con audioguía digital |
| Cúpula | Anillo interior y exterior, más la basílica con audioguía | Reserva en la web oficial |
| Visita guiada de la basílica | Guía de la Fábrica de San Pedro | Desk Visite, en el Área de Acogida |
| Necrópolis, grutas y museo del Tesoro | Visitas aparte | Web oficial |
Al otro lado de la avenida, cruzando el Tíber por el puente de los ángeles, queda el Castillo de Sant’Angelo.
Visitar con guía: cuándo compensa
En San Pedro el guía pone nombre a lo que miras: qué es cada obra, por qué la Piedad está donde está, qué se ve desde la cúpula. Compensa si es tu primera vez y no sabes por dónde empezar, si quieres incluir la cúpula o las grutas sin organizar cada reserva por tu cuenta, o si vas con niños y necesitas un hilo que los mantenga atentos. No hace falta si solo quieres entrar a rezar o pasear, si ya conoces la basílica o si prefieres tu propio plan con la audioguía digital oficial. Al comparar, fíjate en si la visita incluye la cúpula o las grutas, en cuánto dura y en si recorre solo la basílica o también los Museos Vaticanos.













